Hemos visto las terribles historias que han sacudido emociones. Nos ha ganado la impotencia por las circunstancias que han tenido que atravesar familias, personas de todos los sexos, ante el avance cruel de la inseguridad y la violencia. Mayormente la mujer ha sido la víctima, en una sociedad fragmentada y dispuesta a seguir el atroz avance de estos problemas, con violaciones, agresiones, incluso la muerte. Cada sexo es bello por su forma y origen, pero la mujer es quién nos da el ser, nos cría en su vientre y ha tenido una constante lucha de derechos, pero muchas batallas las ha tenido que dar en silencio, producto de los tiempos que nos han tocado vivir y como circunstancias que parten de una sociedad en común. Hoy en día la reivindicación del género ha tomado una atención preponderante. Si analizamos el eje de la cuestión comprobaremos que se ha entrado en un círculo del que ya no se vuelve como los propios problemas que sustentan la inseguridad y la violencia, sino se...