Esta semana leyendo el Diario El País, nos topamos con una desgarradora foto. Una barca de refugiados naufragando en el mar Mediterráneo salvan a un bebe jalándolo hacia arriba. Era un alma liberada al viento, indefensa, pequeña…la única víctima contundente y frágil de una responsabilidad de muchos. No se trata solo de reflexionar, mirar la TV y decir pobrecito, postear frasecitas en Facebook…Los que están sentados en un sillón presidencial y presidentes de organismos internacionales y demás cargos con decisiones, deben poner en fila soluciones a estos problemas globales, actuando con determinación. Porque todo suma y aunque nos parezca extraño y ya común todo lo que pasa, en este mundo se vive así. Y a quienes ya llevan varios años y otros llevamos menos, sabemos con certeza que ante el tiempo y las circunstancias se hace poco y nada. Las revoluciones no solo eran necesarias en épocas de batallas e independencias, se necesitan ahora. Y hasta que nuevos líderes no resurjan, nuevos grupos en masa se afiancen, los nuevos procesos llegarán tarde. Mientras tanto seamos agradecidos de lo que tenemos, pese a malas que a veces puedan ser algunas cosas.
La vida implica asumir una actitud constante, requiere todo nuestro compromiso en creer que la enfrentamos dejando lo mejor de nosotros, para poder alcanzar con entusiasmo, todo aquello a lo que nos abocamos. La motivación y la autoestima son cruciales para nuestros desempeños. ¿Qué tanto estamos dispuestos a valorarnos, aceptarnos y superarnos?, ¿qué dejamos de hacer por miedo a fracasar y pasar vergüenza?, ¿qué es lo que provoca el (des)estímulo? La respuesta es tener un propósito en la vida y un compromiso con el éxito. Emprender los desafíos con estrategia, involucrarse en nuevas decisiones, forjar y enfocarse -con esfuerzo- en lo que parece imposible, nos da la posibilidad de creer en lo que estamos haciendo.
El Dr. Wayne W. Dyer afirma: “El auténtico objetivo de la vida es encontrar la felicidad y llegar hasta un lugar en el que no estés siempre intentando llegar a otro sitio”. Al concepto de “felicidad” le caben muchas apreciaciones: una de ellas, puede ser el sentirse identificado con una suma de experiencias confortables en nuestro presente. Para ello debemos tener en claro que esto se forma con algo crucial: lo importante es estar bien con uno mismo, es decir, el equilibrio de emociones y sentimientos, energías y pensamientos y, por otra parte, comprometernos con el propósito con el que nos identificamos, siempre que estemos dispuestos en manifestar lo mejor de nosotros.
Lo descubrimos cuando desmenuzamos ese sueño, esa “voz interior” que, llegada la ocasión, muestra el camino a seguir, esa intuición acelerada. Por eso es importante percibir las señales, sin distraerse en lo aparente; es conveniente reconocer que la vida revela oportunidades y nada es casual.
Por eso, en un ámbito de vida donde decir la verdad a veces duele, ser sincero o frontal es a veces ser mala gente, denunciar a alguien puede significar un problema o criticar con fundamento a un gobernante es tirar bardo a un partido, PUES NO SEÑORES, hay que hacerlo, hay que decirlo. Recuerda que la acción para todos los problemas aún es lenta.
¡Anímate y recuerda que el poder está en ti!
Marcos de León
Marcos de León
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