Andar en motos deportivas, de ruta, acorazadas en las grandes marcas, es una actividad que vemos con frecuencia. No es para todos, producto de su inversión pero si para aquellos que apuestan en su tiempo libre a recorrer las rutas del país y hasta de los países vecinos. Una actividad de amistad, que ayuda a quitarse el stress y apreciar la naturaleza pero que también conlleva un hábito de parejas entusiasmadas en la adrenalina de la ruta y marcar kilometraje, de estrechar sus cuerpos, de disfrutar hasta del frío recorriendo lugares desconocidos y porque no en apreciar tan solo simples pero inolvidables momentos.
El pasado sábado 9 de junio conversamos con un grupo de ellos, que estacionaron frente a la Colonia de Vacaciones. Paulo, uno de los integrantes, nos brindó unas palabras para el Diario Regional de Piriápolis.
Marcos: ¿Cuéntame que es para ustedes esta actividad de ser “motoquero”, acá en Uruguay?
Paulo: Es un des-estrés, salir con amigos a hacer un poco de ruta. Es un encuentro con amigos y compañeros y en cada viaje conocemos a nuevos que se enganchan.
Marcos: ¿De dónde son?
Paulo: Somos de Carmelo, Progreso, Las Piedras, Montevideo. Generalmente es un grupo bastante amplio, pero hoy salimos 9 motos. En el caso de nuestro grupo, no es de una marca en especial, nos importa el compañerismo.
Marcos: ¿Tienes alguna anécdota en especial que quieras compartir?
Paulo: Esto es básicamente salir a hacer ruta. Después existen sensaciones diferentes en cada uno. En esto que es las “dos ruedas” vas conociendo mucha gente, personas que quizás no puedas conocer en tu vida, pero te lo cruzaste y ahí es donde empieza todo. Existe gente que se te arrima a preguntarte de motos, consumos, velocidad. Para salir en moto a hacer ruta es imprescindible tener un buen equipo, no solo en el ciclomotor sino un buen equipo que permita aislar el frío. La gente que no está en esto piensa que es solo salir, pero hay una preparación y coordinación. Existen buenos y gratos momentos que se prestan para salir. Hoy hay tres muchachos nuevos que los encontramos en el camino y se unieron a nosotros.
Marcos: ¿Tienes algún otro destino después de Piriápolis?
Paulo: No, generalmente cuando salimos vamos a un destino específico. En este caso fue Piriápolis. Uno de los nuevos fue hasta Punta del Este y se unió con nosotros aquí. Después de este descanso vamos para Montevideo, Progreso y el otro sigue para San José.
Marcos: Muchas Gracias Paulo
Paulo: Gracias a vos.
Los motoqueros también arrastran mitos “ como que generan a veces disturbios, van a alta velocidad sin tomar precaución, etc." Esto sabemos que no es así, ya que se va predispuesto a pasarla bien y a no molestar a nadie, siendo gente común. Ahora un encuentro de motos es más social, no es como antes que era exclusivo para el motoquero, ahora participan diferentes tipos de personas.
El que es motoquero de alma se junta con cualquiera que tenga una moto, no existen preferencias. Ellos tratan igual al que tiene la moto más grande y lujosa como a otra distinta. La moto es muy personal, muy de uno. Además se va adaptando de acuerdo a las posibilidades. La moto expresa un sentimiento.
Sentir el viento en la cara, esa es la mejor sensación y la única que puede describir lo que se siente viajando en moto. Porque se puede viajar en tren, en avión, en auto, pero lo que vas a sentir en esta actividad, para muchos no tiene comparación.
Algunas frases de Motoqueros:
“Cualquier persona que vive con pasión, que confía en lo que piensa y siente, seguro es alguien en quien puedes confiar. Eso es algo que nosotros sabemos”.
“Sobre una moto no importa a qué te dediques, qué religión tengas o de qué lugar eres… Ya eres mi compañero y al final del camino seguro serás mi amigo”.
“No importa la moto que conduzcas, importa la manera de vivirla. Con el tiempo un motociclista aprende la diferencia entre “conocer el camino” y “respetar el camino””
“Busqué mi libertad por todas partes y la encontré justo aquí, sentado en una motocicleta”.
Sabías que: La primera moto de la que se tiene registro fue en 1867, inventada a vapor por el estadounidense Sylvestre Howard Roper.
Hasta la próxima
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