Sí,
detrás de un buen líder, hay un gran equipo, del cual se ha sabido inspirar y
corregir, pero por sobre todo, en hacer saber a cada integrante, que ellos
mismos pueden también, cumplir sus propias metas.
El líder
es un ser humano común, que únicamente se propone desarrollar cualidades que
todos poseemos. Si bien es cierto que la mayoría de los líderes se identifican
por una serie de características, aptitudes y actitudes hacia las situaciones y
a las personas, también de alguna manera nacen con el individuo y se van
mejorando y perfeccionando, toda vez que la experiencia y el conocimiento, que
son las bases principales en el desarrollo personal, le van dando nuevos
elementos para hacer estas mejoras.
De algo
hay que estar seguro, es que no podemos ser buenos líderes con los demás si
primero no los somos con nosotros mismos. Si nos motivamos en crecer, si somos
tenaces, perseverantes, entusiastas, y una cualidad muy importante,
disciplinados, podremos enfocarnos en ese camino, el cual implica muchas veces
dejar muchas cosas de lado y a las que nos encontrábamos habituados.
El líder
proyecta con visión de futuro, contagia, entusiasma, persuade y transmite
energías. Es una persona que explota al máximo sus capacidades, porque logra —y
esto sí es primordial— un equilibrio creador entre la razón y la emoción. Sabe
conectar ambos mundos, sin perjuicio de los sentimientos o de la calidez
humana. Deja de lado el egoísmo, sus metas individuales, para consensuar las
del grupo, es de ahí que cada líder equilibre sus emociones adecuadamente.
Hay
quien habla de liderazgo y en realidad nos está hablando de habilidades
sociales como la comunicación, la acertividad, la oratoria. No confundamos el
liderazgo con saber comunicar y entender al otro, aunque tiene mucho que ver.
Es el
conocimiento, aspecto sumamente básico que le permite entablar una comunicación
armoniosa y coherente, decir lo que sabe que sus seguidores quieren oír y
generar la empatía, que tiene que ver mucho con el sentir solidario con los
demás. Se debe ser congruente con lo que se dice y con lo que se hace. No se
debe quedar en palabras, sino en hechos contundentes.
Pero
algo que no se puede negar y es lo más claro, es que un líder tiene ánimo de trascender,
sobresalir, y es ahí donde el líder además de su imagen, debe destacar la de
cada integrante que lo respalda, en el equipo y públicamente.
Así
mismo, la intuición, que a la hora de toma de decisiones es fundamental, muchas
veces la gente que se destaca en algún puesto importante debe tomar decisiones
y por mucho que sepa o que se auxilie de gente experta, finalmente pesa más la
intuición para hacer las cosas. Habilidad que a muchos líderes los ha llevado
al éxito o bien al fracaso.
William
Shakespeare, a finales del siglo XVI, sentenció: “Sabemos lo que somos, pero no
lo que podemos llegar a ser”. No creas que no eres capaz, si trabajas en tus
condiciones, sin vergüenza y sin miedos, puedes lograr lo que te propongas. Hay
quienes eligen vivir los sueños de otros y otros quienes viven los suyos
propios. Anímate, el poder esta en ti.
Hasta la
próxima.
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